Espacio de análisis CED en Economía & Mercado: “Uruguay necesita acciones” por Carlos Saccone

Uruguay necesita acciones

Por Carlos Saccone

Imagínese una sesión en la Bolsa de Valores de Nueva York. Precios que fluctúan velozmente responden a expectativas económicas y financieras que cambian. Estas expectativas se incorporan instantáneamente en los precios de las acciones que allí cotizan. Las variaciones no son reflejo solamente de las noticias.

CENTRO DE ESTUDIOS PARA EL DESARROLLO

Son reflejo de cuán diferentes son las noticias a lo que se esperaba, dado que analistas estudian balances, gestión y entorno de cada una de las firmas. Claro, los inversores necesitan la mejor información posible para sus decisiones.

El valor de mercado de todas las acciones de Estados Unidos era de U$ 27.463.049.000.000. El mercado de EE.UU. es el de mayor volumen y tradición de todo el mundo. Además, EE.UU. tiene casi 100 veces más habitantes que Uruguay. Aun ponderando por cantidad de habitantes, notamos que nuestro mercado de capitales es casi inexistente. En particular, el mercado de acciones en Uruguay brilla por su ausencia.

De acuerdo con el sitio web de la Bolsa de Valores de Montevideo, se operaron en el mercado secundario apenas U$ 5 millones de unas pocas empresas privadas. Entre ellas algunas de las más tradicionales del mercado local como Aluminios del Uruguay y Frigorífico Modelo.

El punto ha sido estudiado también por académicos de EEUU quienes se preguntaron si “los mercados de acciones y bancos con buen funcionamiento promueven el crecimiento económico de largo plazo” para llegar a descubrir que efectivamente, “la liquidez de un mercado de acciones y el desarrollo bancario predicen ambos positivamente el crecimiento, la acumulación de capital y las mejoras en la productividad ..”(1) Es que no debería ser casualidad que todos los países que pueden llamarse “desarrollados” al día de hoy cuenten con un profundo y dinámico mercado de acciones donde sus empresas pueden acudir a abrir su capital.

Pensar en el cambio.

 En ciertos países, cuando una empresa llega a la instancia de captar accionistas para obtener recursos, llama a este momento “volverse pública”. Se asocia acudir al mercado con que la compañía se convierta en “pública”. Tiene sentido. Antes la empresa era propiedad exclusiva de un grupo reducido de personas. Ahora cientos podrán comprar sus acciones libremente. De la misma forma, se verán beneficiados si a la empresa le va bien, o perjudicados si le va mal. Tendrán derecho a voto en las asambleas evaluando la estrategia de la compañía y podrán remover un director si surgen las mayorías necesarias.

Así, la empresa es “pública” porque es propiedad de muchas personas, y muchas otras personas pueden serlo comprando y vendiendo sus acciones. La empresa pública aquí entonces sabe que estará bajo el escrutinio permanente de sus propietarios. Sus accionistas podrían decidir que debe modificar radicalmente su estrategia, o ser vendida, por ejemplo. Es un sistema en el cual existe un conjunto de beneficios, como ser: a) Financiamiento no es siempre endeudamiento. La acción no es una obligación, sino que es un derecho. La empresa no se obliga en caso de que le vaya mal, sino que otorga el derecho a participar de sus beneficios cuando le vaya bien. Para la firma es más sano que exista la posibilidad de la combinación entre deuda y capital, en tanto la estructura óptima de financiamiento difícilmente sea una sola. b) Los accionistas pueden ejercer contralor sobre la actividad, tanto por lo que hacen como por lo que no. c) Ofrecen alternativas de ahorro de largo plazo.

Visto desde la perspectiva del inversor, lo que se hace es darle a personas e instituciones una alternativa de inversión de largo plazo para su capital. d) Se obliga a mayor transparencia. Las exigencias de las bolsas de valores cumplen estándares muy altos en cuanto publicación de resultados, hechos relevantes, operaciones de insiders, etc. Esto da garantías al inversor, aquel que financia el crecimiento.

Desafortunadamente, son muy pocas las empresas con cotización en nuestra Bolsa de Valores. Creemos que esto se debe a 2 factores. Uno es la ausencia de educación en “mercados financieros”. No existe en nuestro país cultura de inversiones financieras y sus beneficios asociados. Afortunadamente, el Banco Central del Uruguay sí ofrece educación financiera, inclusive desde la escuela. Sin dudas es el camino. La segunda, no hay empresas referentes de gran porte que coticen en la Bolsa. Esto se debe a que no hay empresas grandes en Uruguay. Salvo las públicas.

Con la liquidez existente, no nos cabe duda que una salida a la Bolsa abriendo el capital, o sea emitiendo acciones en lugar de fideicomisos u obligaciones, sería un éxito. Los Proyectos de Participación Público-Privada también deberían ser contemplados para impulsar al mercado de acciones. De esta forma se otorgaría la oportunidad a ejercer un verdadero control ciudadano de las empresas en cuestión. Si comparamos qué hacen los países desarrollados para serlo, se encuentran algunas diferencias con Uruguay.

La existencia de un mercado de acciones fuerte es una. Claro, hay obstáculos para iniciar un proceso así, pero que volvería más eficiente, desarrollado y justo al país. La propuesta exige un cambio en la forma de pensar, para que no sea verdad el título del libro de Lawrence Harrison: El subdesarrollo está en la mente.

(*) El autor de esta columna es el Contador Carlos Saccone, especializado en mercados financieros.

(1) Stock Markets, Banks, and Economic Growth. Ross Levine y Sara Zervos. The American Economic Review.1998