Opinión: Se llama libertad económica

515df49faf6c1Escribe Hernán Bonilla (Director Ejecutivo – CED)

La semana pasada se publicó la edición 2016 del índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal, uno de los indicadores más prestigiosos y utilizados a la hora de evaluar políticas económicas en medios académicos y periodísticos.

Como en cada edición, y la presente es la número 22, se concluye que la libertad económica se relaciona positivamente con el nivel de ingre- so de un país, la reducción de la pobreza, la creación de oportunidades, la movilidad social y mejores indicadores sociales.

El índice se construye en base a 4 pilares que son respeto al Estado de Derecho, tamaño del Estado, eficiencia regulatoria y apertura de los mercados. A partir de allí se le otorga un puntaje a cada país y se lo clasifica como libre, mayormente libre, moderadamente libre, mayormente no libre y reprimido. De acuerdo al informe de este año continúa la leve tendencia al alza del indicador a nivel global pero tan solo 5 países clasifican como libres (el 3%) mientras las categorías más populares son mayormente no libres (35%) y moderadamente libres (35%).

Los países más libres son los más prósperos, como a esta altura del partido debería estar más que claro. Los países libres tienen un producto por habitante promedio de US$ 55.633 medido en paridad de poder de compra, o sea, despejando el efecto tipo de cambio, mientras los mayormente libres es de US$ 42.480, para los moderadamente libres US$ 20.188, para los mayormente no libres US$ 6.532 y para los países reprimidos US$ 9.025. Esto es estrictamente lógico ya que a mayor libertad económica mayor eficiencia en la asignación de recursos que realiza cada persona, que es quien mejor conoce su realidad particular, y el uso y difusión de esa información a través del sistema de precios asegura su mejor uso también a nivel colectivo. También se encuentra una estrecha correlación positiva entre libertad económica y dinamismo emprendedor y desarrollo de oportunidades. También es fuerte la relación entre libertad económica y menor pobreza: el índice de intensidad de la pobreza es 0,07 en los países libres y moderadamente libres mientras que es 0,22 en los países mayormente no libres y los reprimidos. Como también era esperable hay una robusta correlación positiva entre la libertad económica y la seguridad alimentaria de la población de cada país, como ocurre con el índice de desarrollo humano y con los indicadores de salud. Un tema que cada vez preocupa a más gente, como el cuidado del medio ambiente también muestra una inequívoca relación con la libertad económica. Mientras que los países libres presentan un índice de cuidado ambiental de 82,1 los reprimidos tan solo de 43,9.

No puede resultar sorpresivo que la libertad económica vaya de la mano de la libertad política, la evidencia muestra que la relación entre ambas es muy fuerte reafirmando la idea de que la auténtica libertad es una sola.

Podríamos seguir presentando la evidencia pero con lo enumerado es suficiente, la investigación está disponible en internet para quien guste consultarla. Lo verdaderamente relevante es comprender que si realmente somos solidarios con nuestros semejantes y queremos combatir la pobreza y lograr una sociedad más integrada debemos tener mayores grados de libertad económica. Todo lo demás es verso.