El coordinador del Observatorio de Inserción Internacional del CED, Dr. Nicolás Albertoni, participó en Francia de Les Rencontres Économiques, uno de los principales espacios europeos de debate sobre los grandes desafíos económicos y geopolíticos globales. La intervención tuvo lugar en un panel dedicado a analizar los cambios políticos y económicos en América Latina y sus consecuencias para la inserción internacional de la región. Albertoni compartió algunos puntos principales de la intervención basados en estudios y análisis que se vienen realizando desde el Observatorio del CED. 1. La paradoja de la integración latinoamericana América Latina es una de las regiones con mayor cantidad de acuerdos, instituciones y proyectos de integración. Sin embargo, sigue siendo una de las regiones que menos comercia consigo misma y menos invierte dentro de su propio espacio regional. El problema no es la falta de arquitectura institucional, sino la distancia entre la integración declarativa y la integración concreta. 2. Menos declaraciones y más resultados Durante años, la región ha utilizado instrumentos económicos para procesar debates políticos. Esto ha llevado a una integración muchas veces centrada en comunicados, cumbres y declaraciones, pero con pocos avances verificables en reducción de costos, facilitación comercial, infraestructura, logística, energía e inversiones. 3. De las declaraciones a las “declara-acciones” Uno de los mensajes centrales fue la necesidad de pasar a una lógica de “declara-acciones”: objetivos concretos, medibles y verificables para cada presidencia pro tempore o instancia regional. Por ejemplo: reducir tiempos de cruce fronterizo, conectar ventanillas únicas, avanzar en proyectos de interconexión energética, facilitar corredores logísticos o crear carteras regionales de inversión. 4. La integración ya no es solo comercial En el contexto actual, integrarse no significa únicamente reducir aranceles. La nueva agenda de integración debe incluir infraestructura, logística, energía, servicios, datos, digitalización, regulación e inversiones. En un mundo de cadenas globales de valor, la competitividad depende cada vez más de la conectividad física, digital y regulatoria. 5. Un nuevo contexto geoeconómico La intervención destacó tres grandes tendencias globales: la reorganización de las cadenas globales de valor, el avance de megaacuerdos regionales y el debilitamiento del multilateralismo. Estos cambios obligan a América Latina a repensar su regionalismo desde una lógica más estratégica, pragmática y orientada a resultados. 6. El caso Mercosur-Unión Europea El acuerdo Mercosur-Unión Europea fue presentado como un ejemplo de cómo el contexto internacional puede destrabar agendas postergadas durante décadas. Más que el resultado exclusivo de una buena negociación técnica, el acuerdo refleja un cambio en los incentivos globales: Europa busca diversificar socios y cadenas de suministro, mientras que Mercosur necesita más acceso a mercados, inversión y credibilidad internacional. 7. Una oportunidad para economías complementarias La otra cara de este escenario es que economías complementarias —dentro de América Latina y también entre América Latina y Europa— pueden aprovechar el nuevo contexto para avanzar en agendas que antes no tenían suficientes incentivos políticos o económicos. Energía, alimentos, minerales críticos, servicios, infraestructura, logística y economía digital aparecen como áreas clave. 8. Integración como realismo estratégico El mensaje final fue que América Latina no necesita más regionalismo retórico, sino una integración entendida como herramienta práctica de desarrollo, resiliencia y proyección internacional. En un mundo más fragmentado, la región necesita más conectividad. En un contexto de cadenas globales en reorganización, debe posicionarse ahora.