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Hernán
BonillaPresidente y fundador
La visión de los fisiócratas
18/02/2025
La semana pasada analizamos las argucias de los mercantilistas en favor del proteccionismo y por qué estaban equivocadas. Hoy vamos a centrarnos en los primeros “economistas” -como fueron conocidos en su tiempo- que fueron, además, los primeros defensores del libre comercio. Los fisiócratas, en clara contraposición con los mercantilistas, fueron la primera escuela liberal de la historia. En su acotado espacio y tiempo de actuación (el tercer cuarto del siglo XVIII en Francia) promovieron la libertad de comercio tanto al interior de su país, donde existía un gran número de regulaciones, cuanto la libertad del comercio exterior. De ellos proviene la expresión laissez faire asociada a la libertad económica. Creían en la existencia de un orden natural y, por lo tanto, que la tarea de los economistas era descubrir las leyes de ese orden y no inventar otras que lo contrariaran. Como señala Roll: “Los aspectos esenciales del orden natural eran el derecho a disfrutar de los beneficios de la propiedad, el derecho a trabajar y el derecho a la libertad compatible con la libertad de los demás a perseguir su interés personal.” En términos más filosóficos lo explican Gide y Rist: “Es el orden establecido por Dios para el bienestar de los hombres. Esto es el orden providencial. Pero es preciso, ante todo, aprender a conocerlo y después de haberlo reconocido, a admitirlo y a conformarse con él.” Ambos pasajes van en el sentido fisiocrático; existe un orden providencial que debe ser descubierto y en el que existe una compatibilidad perfecta entre el interés individual y el interés general. El gobernante al dictar normas que limitan la libertad de acción de las personas impide que se desarrolle en toda su potencialidad el ser humano. Por lo tanto, ese orden brinda un marco en el que cada individuo, siguiendo su propio interés, contribuye al mejor resultado para la sociedad en su conjunto. Este tema, luego abordado por grandes autores liberales como Adam Smith, Frédéric Bastiat o Friedrich Hayek, entre otros, fue desarrollándose hasta alcanzar expresiones mucho más refinadas, basada en la dispersión de la información, la coordinación de las decisiones de empresarios y consumidores, la formación de los precios y la teoría subjetiva del valor, entre otras. François Quesnay, médico de profesión, escribió la obra más conocida de los fisiócratas, el “Tableau économique” que describía el funcionamiento de una economía en base a sus principios. En el terreno de la política económica el economista fisiócrata más célebre fue Turgot, quien como ministro de Luis XVI intentó llevar adelante una reforma radical de la economía francesa, basada en la desregulación y el libre comercio. La indecisión del rey, la obsesión del canciller Vergennes en apoyar a los norteamericanos en su guerra de independencia contra los ingleses y el ministerio dispendioso de Calonne terminarían con el plan de Turgot y pavimentaron el camino a la revolución. Los fisiócratas también tuvieron sus errores, como pensar que la única fuente de riqueza era la tierra, pero su visión en favor del libre comercio en contra de las ideas mercantilistas de su tiempo implicó un claro paso adelante. En el fondo del debate entre proteccionista y librecambistas sigue perdurando un trasfondo conceptual que puede rastrearse a sus tiempos.