Columnas de Opinión

Diario El País Uruguay

Hernán
Bonilla

Presidente y fundador

Smith y su contexto

06/06/2023

Para analizar la obra de Adam Smith es necesario ponerla en su contexto. Es claro que su milieu fue el de la Ilustración, pero una con características propias, la escocesa. En su reciente libro La Ilustración. La búsqueda de la felicidad, Ritchie Robertson la define “no solo como un movimiento intelectual sino también un cambio en la sensibilidad, en el que las personas sintonizan más con los sentimientos de otras personas y se preocupan más por los valores humanos”. Joel Mokyr comenta sobre la escocesa en particular: “La Ilustración escocesa proveyó una mayor profundidad filosófica y racionalidad científica para el progreso económico y social y la idea de la sociedad civil. Sin embargo, la Ilustración escocesa, también tuvo un fuerte compromiso con el progreso económico a través de la aplicación del conocimiento útil que pudiera ser incorporada en un programa baconiano.” La Ilustración escocesa se ubica espacialmente con facilidad y temporalmente con algunos criterios ampliamente aceptados. “En un período de unas pocas décadas a ambos lados de 1760, Escocia fue el hogar de una oleada creativa cuyas marcas en la cultura occidental son todavía claramente distinguibles.” afirma Alexander Broadie en La Ilustración escocesa. De forma similar Christopher Berry en La idea de la sociedad comercial en la Ilustración escocesa señala: “Mi marco temporal es desde la publicación del Tratado de Hume (1739-40) a la sexta edición de Los sentimientos morales de Smith (1790).” En esa particular circunstancias se producen aportes sumamente valiosos a las ciencias sociales y naturales en un país relativamente pequeño y generalmente desdeñado. A partir del tratado de unión entre Inglaterra y Escocia en 1707 comienza un período de prosperidad para el país del norte, no exento de grandes conflictos como el intento revolucionario de los jacobitas que culminó en 1746 en la batalla de Culloden. El crecimiento económico anterior a la revolución industrial fue palpable especialmente en el desarrollo de la banca y el comercio, temas a los que Smith y Hume prestaron particular atención. Seguramente Smith y Hume, precisamente, sean las figuras más conocidas en la actualidad, pero también se destacaron Adam Ferguson, Thomas Reid, James Hutton, Henry Reaburn, William Robertson, Lord Kames y Hugh Blair, entre muchos otros que pautaron esta “etapa histórica de esta nación histórica” como supo apreciar contemporáneamente Hume. Edimburgo llegó a ser conocida como la Atenas del norte y el prestigio de los filósofos escoceses retumbó en Europa. Quizá sea exagerada la tesis de Arthur Herman que tituló uno de sus libros sobre estos asuntos “Cómo los escoceses inventaron el mundo moderno”, pero es indudable que la civilización occidental y luego en buena medida todos los rincones del mundo se beneficiaron de las ideas que se desarrollaron en la tierra de Walter Scott. El experimento norteamericano, entre otros, es deudor de la Ilustración escocesa. En este contexto vibrante vivió Adam Smith, sobre el que volveremos para analizar cómo se relacionó con sus contemporáneos y cómo se convirtió en uno de los pensadores más influyentes del mundo en que vivimos.