Columnas de Opinión

Diario El País Uruguay

Agustín
Iturralde

Director Ejecutivo

Malas alternativas

11/08/2023

Ayer el Pit-Cnt resolvió, en votación muy dividida, avanzar en un plebiscito contra la reforma de la seguridad social. Se trata de un camino casi inédito, una iniciativa populista, inconveniente para el Uruguay e incomodísima para el Frente Amplio. Lo primero que hay que decir es que esta propuesta es una burla del espíritu de la constitución. Como el referéndum (instrumento de democracia directa idóneo para derogar leyes) no puede ser usado contra leyes que regulan la seguridad social (porque la propia constitución así lo indica), se intenta modificar la constitución poniendo normas que derogaría en la práctica el grueso de la reforma aprobada. Además de una burla al Estado de derecho, es la habilitación de un arma política que se les puede volver en contra el día de mañana. Además esta reforma, tal como estará planteada, reforzará dos caminos inconvenientes que tomó la constitución uruguaya. El de contener normas muy específicas que no son materia constitucional, y el de reforzar el sesgo del gasto público a favor de los grupos de mayor edad. Recordemos que la pobreza entre los mayores de 65 años es 2%, y entre menores de 12 escala hasta el 17%. Por último este camino emprendido por el Pit-Cnt tira abajo el único acuerdo, que la seguridad social necesitaba una reforma que le diera sustentabilidad. Se trata de una huida populista hacia adelante, una respuesta infantil e irresponsable. Se deroga el corazón de la reforma sin proponer absolutamente nada que dé la sustentabilidad que todos estábamos de acuerdo hacía falta. El cruce de declaraciones de distintos sectores de la izquierda en los últimos días comprueba que el tema reforma previsional será mucho más incómodo para la oposición que para el gobierno de cara al período electoral. La coalición tiene bien claro su discurso en este tema: “esta es mi reforma, ya la puse en la mesa”. En cambio el FA y el Pit-Cnt están entreverados intentando ponerse de acuerdo y explicar de qué forma rechazaron esta ley y que pondrán en su lugar. La respuesta oficial parecía ser que se iba a “convocar un diálogo social el 2 de marzo de 2024 para cambiar esta ley”. Una respuesta parca y sobria que manifestaba la oposición a esta reforma sin comprometerse a nada concreto. Apostaría que esta declaración, en la práctica, significa que realizarán algunos cambios concretos sin avanzar contra el espíritu general de la reforma, porque derogar el corazón de la misma implicaría tener que elaborar respuestas propias a este tema que siempre es incómodo. Pero aparentemente a buena parte de la base social de la izquierda esto le parece insuficiente. La decisión de ayer del Pit-Cnt abre una etapa desconocida hasta el momento. Pero a esta pulseada le quedan varios capítulos todavía, veremos en las próximas semanas desfiles de pronunciamientos en este tema de corrientes sindicales y partidarias. Al Frente Amplio se le viene una decisión muy incómoda con malas alternativas. O apoya este referéndum que la mayoría de los dirigentes sabe que es inconveniente para sus propios intereses. O le da la espalda al núcleo duro de su base social. En buena medida este es el precio de la demagogia; esperemos no tener que pagarlo todos.