Columnas de Opinión

Diario El País Uruguay

Agustín
Iturralde

Director Ejecutivo

Dieron vuelta la maquinita

14/10/2022

Hace tres años parecía que todos los días iba a suceder algo importante en Venezuela. El continente seguía expectante el día a día, y algo parecía inminente. Se hablaba de la posibilidad del fin de la dictadura, de un desastre humanitario, de una rebelión de las fuerzas armadas o hasta de una eventual invasión. Hoy la realidad es bien distinta, la dictadura parece afianzada y no está en el horizonte cercano ningún cambio político relevante. Hace algunos días tuve la oportunidad de conocer Venezuela. Venezuela salió del centro de la discusión, la economía y la dictadura están mucho más estables; pero, a pesar de lo que diga el dictador Maduro, Venezuela no se arregló. Quizás lo más llamativo de lo que sucede en Venezuela, es el cambio en la política económica desde 2019. Al decir de Antulio Rosales Venezuela vive su propia “Perestroika”, la economía tuvo un proceso de liberalización económica de hecho o de derecho que desarmó muchísimo de lo que se suponía era parte esencial del modelo económico del socialismo del siglo XXI chavista. Quien vaya a Venezuela hoy en día no debe esperar encontrarse con filas para comprar pan, falta de papel higiénico, ni supermercados desabastecidos. Esas imágenes que se viralizaron hace un par de años ya no son más parte del paisaje. Por el contrario se encontrará con una economía totalmente dolarizada y repleta de productos importados. Con dólares podrán acceder a casi cualquier producto sin restricciones ni necesidad de cambiar moneda en un mercado negro. Venezuela procesó un ajuste y una liberalización económica que pasó por debajo del radar de la mayoría. Luego de 20 años de incrementar las regulaciones y prohibiciones económicas, de restringir el acceso a dólares estableciendo controles de cambios y de fijar precios el gobierno venezolano volvió a la primera pantalla y liberalizó básicamente todo, de derecho o de hecho. Para sobrevivir políticamente, la dictadura venezolana se vio forzada a desandarse en lo más básico del sentido común económico que había predicado tantos años. Pero cuidado, esta liberalización e ingreso de productos importados terminó con el desabastecimiento, pero los problemas son aún muy graves. En un país brutalmente empobrecido el acceso a una canasta de consumo aceptable sigue siendo un privilegio de muy pocos. Una familia tipo de clase media, siendo austera, gasta cerca de 100 dólares por semana en alimentos; mientras que el salario de muchísimos no pasa los 50 dólares al mes. En pocas palabras pagan un supermercado a precios uruguayos con un salario mínimo que es 30 veces menor. Venezuela es hoy un país aún muy pobre, pero la realidad es bien distinta a la de hace dos o tres años. La dictadura procesó reformas económicas que le permiten tener cierta estabilidad y frenar el desbarranque. Lo sucedido en materia económica en Venezuela en los últimos años puede ser visto como una vuelta a la pantalla inicial. Un ejemplo de los límites de la sobreideoligización, la teoría en el papel aguanta todo, pero la realidad es siempre terca. Ideas defendidas por décadas debieron ser desandadas en meses, sería tan solo una anécdota pedagógica si no hubiera tenido un brutal costo en vidas humanas.